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Es indudable que durante los últimos años se ha
avanzado de manera significativa en considerar la gestión
de los intangibles (marca, reputación corporativa, ética
empresarial, responsabilidad social corporativa, buen gobierno,
capital humano, capital organizativo o capital tecnológico…)
como elementos vitales y estratégicos para asegurar el
éxito de las organizaciones.
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La mayoría
de los profesionales que tienen relación con este área de conocimiento
son unánimes a la hora de considerar que su influencia
y su trabajo son cada vez más decisivos en la evolución
de los diferentes aspectos que condicionan el éxito
de empresas y marcas. Esta toma de conciencia está viniendo
acompañada de un mayor reconocimiento profesional, académico
y social. Del mismo modo, últimamente las grandes corporaciones
comienzan a constituir departamentos especializados para gestionar
adecuadamente estas nuevas disciplinas.
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Paralelamente,
la Alta Dirección de las empresas, los
analistas de mercado, los auditores, los accionistas o los inversores
precisan saber cómo se están gestionando estos
activos intangibles, cuál es su calificación y
cuál es su valor. Todo apunta a que en un futuro próximo,
el valor de marca y los activos intangibles llegarán a
tener un respaldo financiero y a ser considerados en los sistemas
contables de las empresas.
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Sin embargo, desde diversos ámbitos se viene reclamando
más solidez argumental y metodológica en este área
de conocimiento.Se necesita que la labor que se está desarrollando
sea respaldada por metodologías rigurosas y por la aportación
de evidencias empíricas.
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Cada vez más se solicitan desde diversos foros la creación
de estándares para la valoración y gestión
de los intangibles y, por qué no, en un futuro su posible
certificación.
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Es evidente que
las empresas, los profesionales y los mercados
necesitan organismos independientes que analicen, evalúen
y certifiquen los activos intangibles mediante métodos
generados a partir de criterios de objetividad.
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Existe, por tanto, unanimidad en que hay una demanda empresarial
y social que hasta el momento se ha alimentado del trabajo
pionero de unos pocos y que ahora necesita del establecimiento
de reglas homogéneas y normalizadas que cuente con el
reconocimiento de los diversos agentes que operan en todos
los ámbitos de la gestión empresarial. |
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